Experimento conductualUna herramienta de Everyday Insight

Cómo funciona un experimento conductual

Todo lo que sigue cabe en las dos caras de una hoja, y la mayoría de los experimentos toman menos de una tarde. El formato es lo fácil. Lo más difícil es elegir una prueba de verdad y dejar atrás tus precauciones de siempre.

Antes de empezar

Elige una creencia que venga con emociones fuertes, que se interponga en algo que quieres y que te importe. No tiene que ser la más grande, ni la que crees que deberías trabajar. Si varias cumplen con eso, empieza por la que tenga más probabilidades de darte un éxito temprano. Una creencia que llevas años cargando no se mueve de un jalón, y el primer experimento es sobre todo una oportunidad para aprender cómo funciona el método.

Hay algunos tipos de creencia que conviene poner a prueba con un profesional y no por tu cuenta: cualquier cosa que tenga que ver con un recuerdo traumático, un riesgo médico real o pensamientos de hacerte daño. Si ya vas a terapia, planea el experimento con tu terapeuta y sigue sus indicaciones antes que cualquier cosa de esta página.

Paso 1. Escribe la creencia como una predicción

Casi todas las preocupaciones llegan como sensaciones o como veredictos vagos: aburro a todos, algo va a salir mal, no voy a poder. Ninguno de esos se puede poner a prueba, porque ninguno dice qué pasaría. Vuelve a escribir la preocupación con la forma si hago esto, entonces va a pasar aquello.

Vaga: La gente piensa que aburro.
Comprobable: Si hablo sin ensayar, entonces la gente se va a aburrir y va a dejar de hablarme.

Luego califica cuánto la crees en este momento, de 0 a 100. Responde sin pensarlo mucho. La vas a volver a calificar después, y la diferencia entre los dos números es justo lo que importa.

Paso 2. Elige la situación

Lo que buscas es la mejor prueba de la creencia que te animes a intentar. No la situación que más miedo te da, ni una tan fácil que un buen resultado no demuestre nada. Las situaciones reales le ganan a las imaginadas, y muchas toman apenas unos minutos. Di qué vas a hacer, dónde y con quién, y si puedes, ponle fecha y hora. Quienes fijan una hora tienen más probabilidades de cumplir que quienes planean hacerlo “esta semana”.

Si por ahora la mejor prueba está fuera de tu alcance, arma una escalera de pasos y empieza en un peldaño que te animes a subir hoy.

Paso 3. Di lo que esperas ver

Describe lo peor que crees que va a pasar si entras sin tus precauciones de siempre. Que sea algo que podrías ver, oír o contar. Luego anota cómo sabrías que se cumplió. “Me voy a sentir fatal” no cuenta, porque lo más probable es que te sientas mal de todos modos, y eso no te dice nada sobre la creencia. “Alguien se ríe, o lo comenta, o dos personas se miran entre sí” es un resultado que puedes comprobar.

Califica qué tan probable te parece la predicción, de 0 a 100. Es un número distinto del de la creencia. La creencia es la regla general. La predicción es lo que esa regla dice sobre esta ocasión en particular.

Paso 4. Decide qué vas a dejar de lado

Las conductas de seguridad son lo que haces para evitar el resultado temido: ensayar cada frase, apretar la taza para que no te tiemblen las manos, sentarte cerca de la puerta, tomarte el pulso, pedirle a alguien que te acompañe. Parecen sensatas. El problema es que, cuando lo temido no ocurre, le das el crédito a la precaución y no al hecho de que el miedo estaba equivocado. La creencia sale intacta.

Por eso nombras las conductas de seguridad desde antes y eliges cuáles vas a dejar esta vez. No necesariamente todas. Con soltar una o dos que te sientas capaz de dejar ya tienes un experimento de verdad. Todas a la vez suele ser demasiado, y muchas veces acabas por abandonar el intento.

Decide también hacia dónde va a ir tu atención. El miedo la jala hacia adentro, hacia tu cuerpo y cómo suenas. Planea mantenerla hacia afuera, en las caras, en lo que la gente realmente hace, en el lugar. Más sobre las conductas de seguridad y por qué importan.

Paso 5. Hazlo y observa

Deja de lado las precauciones que elegiste y mantén tu atención hacia afuera. Quédate hasta que la predicción se haya puesto a prueba de verdad. Irte cuando las ganas de escapar están en su punto más alto te enseña que escapar era necesario. Las sensaciones suben y luego bajan por sí mismas, y quedarte es la forma de comprobarlo.

Si puedes, apunta unas cuantas palabras mientras pasa o justo después: qué hizo la gente, qué se dijo, qué notaste. La memoria se desliza hacia la versión temida más rápido de lo que te imaginas.

Paso 6. Registra los hechos y vuelve a calificar

Escribe lo que pasó como lo habría grabado una cámara. ¿Qué hiciste? ¿Qué hicieron o dijeron en realidad los demás? Sentirte fatal es real, pero no es el resultado. Luego responde la pregunta de fondo. ¿Se cumplió la predicción? Sí, en parte o no.

Vuelve a calificar la predicción con lo que ahora sabes. Vuelve a calificar la creencia. Una baja de diez o veinte puntos es un avance. Las creencias cambian conforme se junta la evidencia, y para eso existe el siguiente paso.

Paso 7. Saca la lección y construye sobre ella

Aquí está lo más valioso, y es el paso que casi todos se saltan con un “salió bien”. Ve más allá. ¿Qué dice el resultado sobre la creencia en general? ¿Sobre la impresión que das? ¿Sobre qué tan a salvo estás en realidad, o sobre lo que significan estas sensaciones? Escribe una frase que puedas releer la próxima vez que aparezca la preocupación.

Luego pon atención a la duda. “Sí, pero estaban siendo amables.” “Sí, pero era un grupo pequeño.” Esa duda es tu siguiente experimento. Repite la misma prueba para descartar la suerte, súbele de nivel o ve directo a la nueva duda.

Cuando lo temido sí pasa

A veces pasa. Alguien se ríe. La voz sí te tiembla. El experimento no fracasó. Llegaste a la segunda mitad del miedo, que suele ser la más importante. ¿Fue tan malo como esperabas? ¿Cómo reaccionó la gente en realidad, y por cuánto tiempo importó? El costo real tiende a ser mucho menor que el imaginado, y descubrirlo cambia la creencia más de lo que lo habría hecho un experimento sin tropiezos.

Un solo experimento rara vez zanja una creencia sostenida durante años. Lo que cambia las creencias es una serie de experimentos, hechos con regularidad, con el aprendizaje escrito y releído.

Tres formas de hacerlo

En papel. Imprime la hoja de trabajo o llénala en pantalla. Tiene los mismos siete pasos, en español e inglés, en PDF para imprimir o para llenar.

En tu navegador. La hoja de trabajo en línea se guarda en tu propio dispositivo y se puede imprimir o guardar como PDF. No se envía nada a ningún lado.

En la app. Experimento conductual para iPhone y iPad mantiene juntas tus creencias y tus experimentos, te recuerda cuándo toca uno, e incluye ejemplos resueltos y los artículos de la sección Aprender, en español e inglés.


Esta guía sigue los siete pasos que describieron Warnock-Parkes y colaboradores en 2025 y, antes, la Guía de Oxford de Bennett-Levy y colaboradores, publicada en 2004. En la página de investigación están las referencias, y en Aprender encontrarás las ideas detrás de cada paso. Contenido educativo, no consejo médico ni sustituto de la atención profesional.